Buceo Apnea

Floto con toda tranquilidad, respiro por la boca mientras veo el fondo. Uno que otro pez circula cerca de la arena, me relajo, cierro mis ojos, hago un conteo interior y tomo aire, hasta el último trozo de aire, cierro mi boca y comienzo a bajar. Aleteo fuerte, me ayudo con mis manos y poco a poco el fondo se acerca cada vez más a mí; algunos peces nadan lejos, pero pocos segundos después vuelven curiosos a averiguar de qué se trata, quien es el visitante que cayó del cielo.

Abajo todo ocurre más lento, un segundo en tierra firme parecieran ser 10 bajo el agua a 6 metros de profundidad; el peso del agua empuja mi cuerpo hacia el fondo, ya no lucho con la flotabilidad, agradable, dan ganas de permanecer más tiempo bajo el agua, mis pulmones tienen cierta cantidad de aire y es necesario ir por más. Vuelvo a subir y lentamente me aproximo a la superficie, entre botes y gaviotas aparezco en medio del mar; una gran bocanada de aire tomo y a descansar para volver a bajar.


Entradas destacadas